domingo, 26 de abril de 2015

Opium. Cuando la discoteca y el restaurante son casi uno...

Venimos asistiendo a la apertura de locales donde después de cenar es posible quedarse a tomar una copa en un espacio diferenciado sin que sea necesario cambiar de dirección para continuar la noche. De ellos, el veterano Ramses es quizá uno de los que más éxito ha logrado pese a ciertos vaivenes gastronómicos y en su gestión. En la misma línea, recientemente abrió sus puertas Fox- Cook & Sound, uno de los "must" del momento, habitual de rostros famosos -aunque gastronómicamente no es una de nuestras opciones favoritas...(ver post). A ellos se ha sumado en estos últimos meses Opium, cuyos dueños cuentan con otro restaurante del mismo nombre en Barcelona. 
Opium ocupa el local donde anteriormente estaba la sala Moma si bien ha sido totalmente redecorado; cuenta con un amplio salón restaurante con distintas salas, con una estética moderna en tonos dorados y negros con mesas espaciadas y bien vestidas; luces atenuadas y amenizado por música moderna. Dispone de algunas mesas en una zona más elevada que permiten ver la discoteca a través de unos cristales descubiertos tras unas cortinas que se abren después de medianoche. Evidentemente no es un tipo de restaurante para todos los públicos (gente más moderna que distinguida) ni para cualquier momento (mejor para cenar que para comer), dado que la música y la decoración hacen pensar que estás (casi) en la discoteca. Sin embargo, nos ha gustado porque siendo un local animado, la comida es razonablemente satisfactoria para este concepto de restaurante.

Cuenta con una carta no muy larga pero con platos apetecibles, en general de cocina mediterránea y algunos toques japoneses (sashimis y makis). Entre los entrantes hay platos para compartir como, por ejemplo, las virutas de foie, nems de verduras o huevos rotos con patatas y jamón, junto con otros de corte más delicatessen: jamón de bellota, caviar o gambas de Palamós. Como segunda opción hay un apartado interesante con canelones de faisán con foie y trufa, risotto de queso manchego, arroz de bogavante, tartar de atún rojo con guacamole y foie, y huevo poché con virutas de trufa, de los que hemos probado estos tres últimos en diferentes visitas y nos han gustado. Entre los pescados recomendaremos el tataki de atún y el bacalao negro con miso; entre las carnes la pallarda de pollo con curry, el steak tartar con helado de parmesano y el kofta de cordero con hummus, muy ricos tanto el steak como especialmente el kofta.

Nuestra valoración general: 7,5 sobre 10.
Precio medio por persona: 35€, bebidas aparte.
GastroTip: servicio muy atento y -exageradamente- numeroso. Para cenar tanto en pareja como con amigos y tomar una copa pasando una noche divertida. No para familias. Para celebraciones románticas hay opciones más interesantes.

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